Pensadoras en un mundo hostil

El hecho de que una persona sea capaz de acción significa que cabe esperarse de él lo inesperado, que es capaz de realizar lo que es infinitamente improbable. Cada persona es única, de tal manera que con cada nacimiento algo singularmente nuevo entra en el mundo“.

Tras Simon Weil y María Zambrano, hace días me adentré en el universo moral de Hannah Arendt, siguiendo un sendero sobre la condición humana desde el punto de vista filosófico de mujeres pensadoras. Impresionado. No solo por los brillantes y tan necesarios discursos, sino también por los abruptos obstáculos biográficos y contextos históricos dramáticos con los que convivieron y en los que desarrollaron sus pensamientos. Algunas consideraciones rápidas:

Si hubieran sido hombres, cualquiera de las tres habrían sido las referencias filosóficas del siglo XX; Aturde comprobar en el libro de ArendtEichmann en Jerusalén” sobre el juicio al general nazi, cómo la ‘banalidad del mal’ y la irreflexión, -que podemos llamar también inercia-, son perfectamente aplicables hoy en la globalizada indiferencia con la que se presencian matanzas como la palestina, la siria, la africana o la iraquí. Da pavor comprobar como nuestra sociedad repite los patrones de inacción que se produjeron durante los albores del nazismo.

La aportación de María Zambrano acerca de la completa dimensión del ser humano y su dualidad visible-invisible, es algo que dolorosamente aún permanece en ciertas sombras que deberían ser difíciles de justificar. Conmueve y contagia el grado de misericordia y bondad que impregna su relato, que indaga con inspiración en un concepto de la libertad, e implícitamente del amor, -para ella de la mano-, que la sociedad occidental obvia desde la Ilustración, y que desde entonces alimenta nuestra ceguera.

Aunque semanas antes, explorando a la muy joven y comprometida Simone Weil, un hallazgo revolucionario, en el sentido más lorquiano de la palabra: “La inteligencia crece y proporciona sus frutos solamente en la alegría. En el aprendizaje, la alegría es tan indispensable como la respiración para el atleta“.

En estos días en los que, al menos en España, el gobierno de derechas suprimió el estudio de artes y la filosofía en la educación básica obligatoria de los jóvenes, es indispensable corregir inmediatamente tal error. Sólo personas con un interés claro en que las nuevas generaciones carezcan de criterio y reflexión propios, pueden seguir basando el sistema educativo en la acumulación de conocimientos, bajo las tesis de la libre competición, en lugar de diseñar una educación orientada hacia el estímulo y la provocación de una nueva zona interior de búsqueda, una nueva ilustración.

Termino con palabras de Hannah Arendt, desde su piedad y humanismo, advirtiendo del peligroso sendero de la inercia y la irreflexión:
Eichmann no era estúpido. Únicamente la pura y simple irreflexión, -que en modo alguno podemos equiparar a la estupidez-, fue lo que le predispuso a convertirse en el mayor criminal de su tiempo. (…)
Una de las lecciones que nos dio el proceso de Jerusalén fue que tal alejamiento de la realidad y tal irreflexión pueden causar más daño que todos los malos instintos inherentes a la naturaleza humana“.

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