Las redes sociales propician la polarización.

Jesús Armesto y las redes sociales
Jan Dibbets

La apariencia.

La apariencia caracteriza nuestra sociedad de consumo. Presencio un tiempo marcado por la confusión. Hemos llegado a un momento en el que no tenemos los medios suficientes para saber si la noticia que estamos leyendo, oyendo o mirando en la tv es cierta o no. Incluso para saber si es noticia o no.

La apariencia ha invadido (también) la información (ya bien instalada en el departamento de negocios, y alejada de antiguos debates que ponían sobre la mesa la deontología de ciertas profesiones con una base ineludible de servicio social) y cabe esperar que ocurra lo mismo con la calidad democrática de nuestro sistema de organización político.

La paradoja.

Es fácil encontrar declaraciones, algunas de ellas incluso desde instituciones, que aupaban a las redes sociales como instrumentos de pensamiento crítico y herramientas de democratización de nuestros sistemas participativos, incluso versiones aún más positivas que las situaban con la capacidad de compensar la homogeneidad a la que tiende la mundialización (o globalización) que nos atañe.

Tras varios años, las redes sociales muestran señales de todo lo contrario.
Los mecanismos internos en la operatividad de las mismas redes introducen la tendencia a que cada usuario tenga la facilidad de rodearse de las opiniones y usuarios a fin. Con un simple clic, cualquiera puede enviar al exilio (o al olvido), en todo caso, fuera de la existencia y fuera del contexto personal, a cualquier otro que tenga pensamientos o matices distintos al propio, desembocando en un terrible paisaje compuesto por grandes grupos que se auto-refuerzan mediante las recompensas que cada red dispone.

A veces es confuso asistir a cómo surgen lazos de afectividad entre los integrantes de esos grupos, en realidad cerrados (delimitados ideológica o temáticamente), que establecen redes de clientelismo y atención capturada, alejando la posibilidad de alimentar variantes al pensamiento hegemónico (y aprobado por ese grupo concreto).


Me preocupa.

Desde cierta ingenuidad pensaba que nuestra evolución iba a seguir el camino contrario. Pero tan solo son necesarios unos minutos de observación en Twitter o Facebook, para atestiguar la polarización que ha alcanzado este sector de población que participa usualmente en las redes. Me parece interesante como materia de estudio, desde la psicología y la sociología, el fortalecimiento del antiguo y primitivo esquema del “nosotros” y “ellos”, a la par que preocupante y revelador para entender algunas de las inhóspitas situaciones políticas que han surgido en nuestros días, donde los sentimientos extremos en los elementos de pertenencias personales se han incrementado mucho más allá de los límites que en principio, pensaba, todos podríamos desear.

Un plato en una mesa.

El otro día vi como un plato, que estaba sereno en una mesa, sin oposición ni proceso, caía de repente al suelo y se hacía añicos delante de mi. Esa misma sensación tengo con este proceso que describo. La polarización se incrementa a través de las redes sociales, propiciada por los propios mecanismos y funcionamiento internos de éstas. Los patriotas son más patriotas. Los religiosos más religiosos y se sienten cada vez más perseguidos. Los integrantes de las comunidades, de todo tipo, se sienten cada vez más únicos y amenazados, y por tanto más definidos y enfrentados a las contrarias.

En fin, yo veo en esto un plato en una mesa que el viento trae al borde sin que nadie haga nada por ello ni nadie vaya a hacer nada por impedir que caiga, y se nos rompa a todos delante de nuestras narices.

4 comentarios sobre “Las redes sociales propician la polarización.

  1. Tal cual. El hombre cada vez más encerrado en su ideología ( que con el tiempo de hizo más rudimentaria, tosca y violenta ) y las redes es sólo una triste extensión virtual que lo acompaña.
    Nadie está interesado en conocer, salvo en los casos que la relación le reporte un rédito o beneficio inmediato.
    Se ha creado una suerte de limbo neural que se estableció como norma. Todos tienen su parte implicada: los medios, los gobiernos, los profesionales, el comercio. Y cada cual librado al azar o destino de lo que le caiga. Lo más deteriorado hoy día es la comunicación, y las redes, que deberían ser un espacio abierto al debate y la reflexión, la cercanía y la afectividad, de convirtieron en medios de difusión de superficialidad, cerrados, donde lo que se representa es la obra de la hegemonía neoliberal.
    Veo que remás contra la corriente insensible, Jesús, y es un trabajo que a la larga da sus frutos ( aunque no sean visibles en los medios ).
    Un fuerte abrazo!

  2. Llevo tiempo reflexionando sobre esto: cuales son las razones y mecanismos que llevan a un individuo a “encerrarse” en tal o tal ideología, forma de pensar, grupo o comunidad, red de influencias… Conocía el término “polarización” aplicado en ciencias como la física y la química. Me parece muy interesante que lo utilices aquí en sociología. Las redes sociales forman parte de nuestro panorama social, quizás uno de los grandes desafíos de nuestra sociedad, de nuestro sistema educativo y de cada uno de nosotros como padres/madres y como individuos de esta sociedad sea fomentar esa curiosidad propia del ser humano en estado infantil y, en paralelo, cultivar la apertura, el respeto y la mirada crítica y respetuosa hacia sí mismo, hacia el otro y hacia el nosotros. ¡Feliz vuelta al cole!

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